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Entendiendo los códigos de la pornografía infantil en las redes sociales

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  • hace 5 horas
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Emoji Cheese Pizza code pour pédophile
Emoji Cheese Pizza code pour pédophile

Descifrando lo invisible para proteger mejor


En las redes sociales, todo parece rápido, todo parece desenfadado. Fotos, vídeos, emojis, frases cortas, a veces torpes, a veces absurdas. Para la mayoría de los usuarios, estas señales son inofensivas. Forman parte del juego, del humor, de la provocación o de la moda. Sin embargo, tras esta aparente banalidad, a veces se esconde una realidad mucho más oscura. Ciertas comunidades criminales, y en particular las redes de pedofilia, han aprendido a explotar estos códigos cotidianos para comunicarse, reconocerse, reclutar, dirigir y ocultar sus actividades.


Este artículo, publicado por la Web Abuse Association Defense (WAAD) , tiene un objetivo claro: concienciar al público en general, a los padres y a los menores sobre la existencia de estos códigos, su constante evolución y los peligros reales que representan. Cuanto más se comprenden estos mecanismos, menos eficaces se vuelven. Y cuanto más se denuncian, más fácil es desmantelarlos.


¿Por qué códigos? La lógica del ocultamiento


Las plataformas de redes sociales como Instagram , Facebook y X dependen de sistemas de moderación automatizados. Ciertas palabras clave se detectan, filtran y, a veces, eliminan en segundos. Los pedófilos lo saben muy bien. Por ello, con el paso de los años, han desarrollado una gramática paralela: un lenguaje codificado, fluido y deliberadamente ambiguo, diseñado para evadir la detección algorítmica y, al mismo tiempo, ser comprensible para quienes lo saben.


Este lenguaje no es fijo. En cuanto un símbolo se vuelve demasiado visible, demasiado publicitado, se abandona en favor de otro. Esta fluidez es precisamente lo que hace compleja la lucha. Pero también hace esencial la vigilancia colectiva.


De la palabra “CP” a las metáforas alimentarias


Durante mucho tiempo, la abreviatura CP ( pornografía infantil ) se usó ampliamente. Simple, directa y efectiva para quienes la conocen. Pero precisamente por ser explícita, ahora las plataformas la identifican y moderan rápidamente. Las cuentas que la usan abiertamente suelen ser eliminadas casi de inmediato.


Para evadir esta vigilancia, las redes de pederastia han recurrido a formas de explotación más indirectas e insidiosas. Una de las más conocidas y documentadas se basa en una metáfora culinaria: la pizza.


En inglés, "cheese pizza" significa pizza con queso. Las iniciales de estas dos palabras, C y P, corresponden exactamente a las de "pornografía infantil ". A partir de ahí, se ha construido todo un mundo imaginario. El emoji 🍕, frases aparentemente inocentes como "Me encanta la pizza", "amante de la pizza", "solo queso", "hora de la pizza", o incluso referencias repetidas al queso se convierten, en ciertos contextos específicos, en indicadores de reconocimiento.


Considerados individualmente, estos elementos no son ilegales. Pero cuando aparecen con insistencia en seudónimos, biografías y comentarios asociados a imágenes de menores, a veces sexualizados sin ser explícitamente ilegales, adquieren un significado completamente diferente.


Cuando los símbolos se hablan entre sí


La pizza no es el único símbolo utilizado. Investigaciones e informes, en particular los de estudios estadounidenses difundidos por organizaciones de protección infantil, han destacado la existencia de otros signos gráficos o cromáticos. Formas geométricas, corazones de ciertos colores y combinaciones específicas de símbolos pueden utilizarse para expresar preferencias o intenciones, siempre de forma indirecta.


Es importante enfatizar un punto crucial: un símbolo nunca constituye una prueba en sí mismo . No es el emoji lo que es criminal, sino su uso, el contexto, la repetición y el entorno de la cuenta. La vigilancia nunca debe convertirse en una cacería de brujas. Debe ser racional, informada y responsable.


La ilusión de la “zona gris”


Otra estrategia frecuente es permanecer deliberadamente en un ámbito legalmente ambiguo. Imágenes de menores vestidos, poses sugerentes sin desnudez, discursos ambiguos, comentarios equívocos: todo se hace para evitar incurrir explícitamente en delitos, atrayendo a un público que sabe exactamente lo que quiere.


Esta zona gris es peligrosa porque normaliza gradualmente lo inaceptable. Insensibiliza. Crea una especie de habituación. Y a veces allana el camino para actos más graves.


Hashtags y autodesignación


En ciertos momentos, surgieron otros códigos, sobre todo en forma de hashtags. Términos como MAP ( Persona Atraída por Menores) fueron utilizados por personas que buscaban normalizar su atracción por menores, presentándola como una orientación sexual y no como un delito. Nuevamente, estos intentos provocaron una fuerte reacción de las plataformas y las autoridades, lo que llevó a su desaparición gradual… antes de ser reemplazados por otras expresiones.


Este juego continuo del gato y el ratón demuestra una cosa: el conocimiento público es un arma . Cuando un código se expone, explica y documenta, pierde su valor clandestino.


El papel crucial de la información


En Francia, se puede denunciar contenido ilegal a través de la plataforma Pharos , que centraliza las alertas relacionadas con delitos digitales graves. Las fuerzas del orden recuerdan periódicamente a la ciudadanía que denunciar no es una simple denuncia, sino contribuir a la protección colectiva.


Comprar, poseer, distribuir o incluso ver pornografía infantil constituye un delito grave. Las penas son severas. Pero más allá del aspecto represivo, denunciar a veces puede ayudar a identificar a las víctimas, sacarlas de situaciones peligrosas y desmantelar redes enteras.


Concientizar para proteger


Para los padres, comprender estos códigos significa guiar mejor a sus hijos en el uso de las redes sociales. Para los adolescentes, significa aprender a reconocer comportamientos anormales, a no trivializar ciertos mensajes y a atreverse a hablar cuando se sienten incómodos. Para los ciudadanos, significa rechazar la indiferencia.


Los pedófilos se basan en el silencio, la confusión y la ignorancia. Cada vez que se descifra un símbolo, cada vez que se denuncia una cuenta, este anonimato se erosiona aún más.


Una vigilancia colectiva y evolutiva


No existe una lista definitiva ni un diccionario fijo de códigos pedófilos. Y es precisamente por eso que la vigilancia debe ser constante. Los códigos cambian, pero la lógica sigue siendo la misma: engañar a los inocentes, ocultar lo ilegal, poner a prueba los límites.


En WAAD, nos negamos a rendirnos. Informar, explicar y concienciar no se trata de ceder al miedo; se trata de empoderar a los usuarios. Proteger a los menores no es solo un asunto de la policía o los tribunales. Es una responsabilidad colectiva.


Comprender estos mecanismos es ya el primer paso para neutralizarlos.





Anexo legal – Información clave (Francia)


En Francia, el abuso sexual infantil en línea es un delito grave castigado estrictamente por el Código Penal .


👉Son ilegales y punibles :


  • la posesión , visualización , intercambio o distribución de pornografía infantil,

  • el acto de buscar , solicitar o comprar este tipo de contenido,

  • el uso de Internet o redes sociales para estos actos.


No existe una “zona gris” legal : las imágenes sexualizadas de menores, incluso sin desnudez explícita, pueden constituir un delito según el contexto y la intención.


⚖️ Las penas a las que se puede hacer frente pueden ser de hasta 7 años de prisión y 100.000 € de multa , más en caso de concurrir circunstancias agravantes.


📣Todo ciudadano puede y debe denunciar contenidos o comportamientos sospechosos a través de la plataforma oficial Pharos .


➡️ Denunciar no es acusar : permite a las autoridades competentes proteger a las víctimas y actuar.

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