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La ley "Samuel Paty": cuando la legislación francesa responsabiliza al medio de difusión de información confidencial

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  • hace 7 horas
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La loi « Samuel Paty »
La loi « Samuel Paty »

El 16 de octubre de 2020, el asesinato de Samuel Paty marcó un antes y un después. Por primera vez, la sociedad francesa comprendió colectivamente que la violencia en línea no se limita a las palabras, sino que puede ser mortal. Antes del acto en sí, existía un patrón bien conocido por los especialistas en ciberacoso: ostracismo, humillación pública, difusión selectiva de información personal y, posteriormente, escalada.


Esta tragedia ha provocado una respuesta legislativa excepcional. Una respuesta que rompe con una visión pasiva de la responsabilidad en internet. Una ley que se dirige no solo al autor inicial, sino a toda la cadena de distribución. Una ley francesa, poco común en Europa, que finalmente reconoce que la retransmisión, amplificación o alojamiento de este tipo de contenido puede conllevar responsabilidad penal.


1. Doxing: ¿de qué estamos hablando realmente?



El término «doxing » proviene de «dropping documents» (dejar caer documentos). Se refiere al acto de revelar o difundir públicamente información personal sobre una persona con la intención de perjudicarla. Esto puede incluir una dirección, un número de teléfono, un lugar de trabajo, información familiar, una fotografía o incluso documentos administrativos.


Contrariamente a la creencia popular, el doxing no requiere necesariamente que la información sea secreta. Su reutilización, contextualización y difusión maliciosa son suficientes. El peligro no solo reside en los datos en sí, sino también en la intención y las consecuencias.

Antes de 2021, la legislación francesa abordaba el doxing de forma fragmentada: invasión de la privacidad, amenazas, acoso y, en ocasiones, poner en peligro a alguien. Sin embargo, ningún delito se centraba directamente en el acto de difundir información personal para exponer a alguien a un riesgo .


2. El caso de Samuel Paty: un shock jurídico


En el caso de Samuel Paty, los hechos ya están establecidos: antes del asesinato, su nombre, su escuela e información contextual circulaban en redes sociales. La gente difundía, comentaba y compartía esta información, a veces sin considerar el impacto de sus acciones.


No es solo el autor final el culpable. Es el ecosistema de distribución . La legislación francesa ha llegado a una conclusión clara: la amplificación digital es una responsabilidad .


Es en este contexto que se crea un nuevo tipo penal específico que apunta explícitamente a la difusión de información personal con la intención de causar daño.


3. El texto central: Artículo 223-1-1-2 del Código Penal


La disposición clave proviene de la Ley nº 2021-646 del 25 de mayo de 2021 para la seguridad mundial preservando las libertades , completada y reforzada por la Ley nº 2021-1109 del 24 de agosto de 2021 que consolida el respeto de los principios de la República .

Introduce el artículo 223-1-1-2 del Código Penal , que establece:


«Revelar, difundir o transmitir, por cualquier medio, información relativa a la vida privada, familiar o profesional de una persona que permita su identificación o localización, con el fin de exponerla a ella o a sus familiares a un riesgo directo de daño para sí misma o para sus bienes, se castigará con tres años de prisión y multa de 45.000 euros».

Cuando la víctima sea una persona que ostente autoridad pública, un docente o un funcionario público, las penas se elevarán a cinco años de prisión y multa de 75.000 euros .


Este texto es fundamental porque cambia radicalmente la lógica jurídica.


4. Una ley que sea excepcional en su ámbito de aplicación


Este delito es excepcional en varios aspectos.

En primer lugar, no se limita al autor original de la publicación. El texto se refiere al «acto de divulgar, difundir o transmitir, por cualquier medio ». Esto incluye:

  • la republicación,

  • intercambio,

  • la cita,

  • volver a publicar,

  • el retuit,

  • el relé dentro de un grupo o canal,

  • promoción algorítmica.


👉 La legislación francesa reconoce que la transmisión de información constituye un acto de apoyo.


Además, el concepto de «difusión» es intencionadamente amplio. Abarca tanto una publicación pública como un mensaje enviado en un grupo cerrado, siempre que se caracterice la exposición al riesgo.


5. Intención y riesgo: el corazón del delito


La ley no penaliza toda difusión de información. Se centra en una situación específica: aquella en la que la difusión se realiza con el fin de exponer a la persona a un riesgo .

Este riesgo puede ser:

  • físico,

  • material,

  • psicológico,

  • o vinculados a amenazas creíbles.


No es necesario que se produzca el daño. El riesgo es suficiente . Se trata de un delito de poner en peligro a terceros, similar en esencia al artículo 223-1 del Código Penal.


Este punto es crucial para las víctimas del ciberacoso: no tienen que esperar a que ocurra una tragedia para tomar medidas.


6. La responsabilidad del locutor: una ruptura importante


La gran innovación de la llamada ley “Samuel Paty” es el reconocimiento explícito de la responsabilidad del medio , en su sentido más amplio.


En el derecho francés, este concepto está vinculado a la LCEN (Ley nº 2004-575 del 21 de junio de 2004 sobre la confianza en la economía digital) , que distingue:

  • el editor,

  • el proveedor de alojamiento,

  • intermediarios técnicos.


Pero aquí, el Código Penal va más allá de esta distinción clásica. Cualquiera que contribuya voluntariamente a la difusión puede ser penalmente responsable , incluso sin ser el creador del contenido.


Un retuit ya no es neutral. Una cita ya no es inocua. Un seguimiento militante acompañado de un reportaje específico puede volverse problemático.


7. Proveedores de servicios técnicos y proveedores de hosting: el fin de la irresponsabilidad pasiva


La ley no elimina el régimen de responsabilidad limitada de los proveedores de hosting, pero lo endurece considerablemente .


Un proveedor o plataforma de alojamiento que:

  • está alertado,

  • incluye el riesgo,

  • Deja el contenido accesible intencionalmente.

puede verse comprometida su responsabilidad, en particular por motivos de complicidad (artículos 121-6 y 121-7 del Código Penal).


El artículo 6.I.2 de la LCEN (Ley para la Confianza en la Economía Digital) ya exige la retirada inmediata de contenido manifiestamente ilícito al tener conocimiento de él. La Ley Samuel Paty refuerza la gravedad de lo que está en juego: la integridad de las personas .


8. Una ley pensada para las víctimas, no para la censura


Contrariamente a algunas críticas, esta ley no crea una policía del pensamiento. No ataca las opiniones, sino mecanismos de etiquetado peligrosos .


La libertad de expresión sigue protegida por:

  • Artículo 11 de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano,

  • Artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.


Pero el Tribunal Europeo de Derechos Humanos reitera constantemente que la libertad de expresión no protege la incitación a la violencia ni la puesta en peligro de otros .


La ley Samuel Paty está plenamente en línea con esta jurisprudencia.


9. Una poderosa herramienta legal contra el ciberacoso organizado


En casos de ciberacoso, la divulgación de información confidencial suele ser el primer paso. Una vez difundida la información, la mafia digital se encarga del resto.


Este texto finalmente permite:

  • para rastrear la cadena de distribución hacia atrás,

  • Para empoderar a los intermediarios,

  • para detener la tendencia descontrolada antes de que se vuelva irreversible.


Ya no se trata sólo de eliminar contenidos, sino de establecer un límite legal claro .


10. Una ley francesa, pero una señal europea


Aunque esta ley es específicamente francesa, otros estados europeos la siguen de cerca. Pocos países se han atrevido a reconocer tan ampliamente la responsabilidad de las emisoras.


En un contexto donde el derecho europeo (DSA, GDPR) refuerza la rendición de cuentas de los actores digitales, la ley Samuel Paty aparece como un laboratorio jurídico , centrado en la protección humana.


11. ¿Cómo es la Ley “Samuel Paty” una herramienta decisiva para las víctimas de acoso?


Para las víctimas de ciberacoso, la llamada ley "Samuel Paty" representa un profundo cambio de paradigma. Hasta entonces, el acoso en línea solía tratarse como una serie de incidentes aislados: un mensaje, un tuit, una publicación y, a veces, una amenaza. Esta fragmentación legal hacía que la defensa propia fuera compleja, lenta y, a menudo, desalentadora.


La fuerza de esta ley reside en que reconoce el doxing como un elemento estructural del acoso , no solo como un daño colateral. Aborda el momento crucial en el que el acoso cambia de naturaleza: cuando desaparece el anonimato, cuando la persona es identificada, localizada y expuesta.


En muchos casos, no es el insulto en sí lo que destruye a la víctima, sino la exposición pública : se revela la dirección, se ataca el lugar de trabajo, se menciona a la familia, se descubren fotografías personales. La ley ahora permite penalizar esta etapa crítica, incluso en ausencia de agresión física o cualquier acto de violencia.


Para una víctima, esto es esencial: ya no tiene que esperar a que ocurra lo peor para estar protegida .


12. Una respuesta adaptada a la mecánica real del ciberacoso


El ciberacoso moderno rara vez es obra de una sola persona. Se basa en:

  • apelaciones implícitas o explícitas,

  • relevos sucesivos,

  • dinámica de grupo,

  • amplificación algorítmica.


La Ley Samuel Paty finalmente toma en cuenta esta realidad. Permite perseguir no solo al agresor inicial, sino también a los propagadores posteriores , siempre que la difusión contribuya a exponer a la víctima a un riesgo.


Para una víctima de acoso, esto significa que:

  • Un "simple retuit" ya no es legalmente neutral.

  • La republicación de contenido que ya es problemático puede generar responsabilidades.

  • El argumento "sólo estoy citando" pierde su relevancia.


Este enfoque es especialmente eficaz contra las campañas de acoso organizadas, donde todos creen que pueden diluir su responsabilidad entre la multitud.


13. ¿Cómo puede una víctima invocar concretamente la ley Samuel Paty?


La ley puede utilizarse en varios niveles, incluso antes de cualquier proceso penal , como herramienta de presión jurídica legítima.


Cuando se comparte información personal en un contexto hostil, la víctima puede:

  • para clasificar legalmente los hechos,

  • alertar a las plataformas con una base legal clara

  • exigir la eliminación inmediata del contenido.


La simple mención del artículo 223-1-1-2 del Código Penal en un informe suele cambiar radicalmente la reacción de los intermediarios técnicos. Si bien un informe genérico podría ignorarse, un informe específicamente clasificado como delito penal requiere una mayor vigilancia .


La víctima ya no presenta una reivindicación moral, sino que ahora da una alarma jurídica.


14. Una herramienta poderosa para exigir la rápida eliminación de contenido


La ley de Samuel Paty es particularmente efectiva cuando se combina con la LCEN .

El artículo 6.I.2 de la LCEN exige a los proveedores de alojamiento web que eliminen sin demora el contenido manifiestamente ilícito en cuanto tengan conocimiento de él. La difusión de información personal que exponga a una persona a un riesgo penal claramente definido entra en esta categoría.


Para una víctima, esto le permite:

  • notificar formalmente a un proveedor o plataforma de alojamiento,

  • demostrar el carácter manifiestamente ilícito del contenido,

  • responsabilizar al organismo emisor en caso de inacción.


Desde el momento en que la plataforma es informada del riesgo, la inacción se convierte en una falta y, potencialmente, en complicidad.


15. Identificar a los propagadores: un arma a menudo subestimada


Una de las principales aportaciones de esta ley es que permite a las víctimas no centrarse únicamente en el autor inicial , a menudo anónimo o fuera de su alcance, sino interesarse por los intermediarios visibles.


En muchos casos los difusores son:

  • cuentas identificables,

  • A veces figuras públicas,

  • A veces, administradores de grupos o páginas,

  • A veces los actores son conscientes del impacto de sus publicaciones.


La ley sirve como recordatorio de una realidad simple: uno puede ser penalmente responsable sin ser el creador del contenido .


Para las víctimas, a menudo es una manera de detener rápidamente una campaña de acoso, porque los perpetradores son identificables y sensibles al riesgo legal.


16. La ley como herramienta de prevención, no sólo de represión


Es importante destacar que la Ley Samuel Paty no solo pretende sancionar a posteriori. Tiene una función disuasoria muy fuerte .


Cuando una víctima:

  • caracteriza jurídicamente los hechos

  • demuestra que la difusión lo expone a un riesgo,

  • Nos recuerda la responsabilidad penal de los organismos de radiodifusión.

El clima está cambiando. Los relevos son vacilantes. Las plataformas reaccionan con mayor rapidez.


El entusiasmo inicial está menguando.


En muchos casos, invocar claramente esta ley permite evitar la escalada , sin siquiera llegar a presentar una denuncia.


17. Interacción con otras herramientas legales disponibles para las víctimas


La ley Samuel Paty no sustituye otros textos: los complementa.


Para una víctima de acoso, naturalmente se conecta con:

  • el RGPD (datos personales, derecho de supresión),

  • la LCEN (responsabilidad de los proveedores de alojamiento),

  • el Código Penal (acoso – artículo 222-33-2-2-2),

  • el derecho a la propia imagen,

  • Procedimientos de informes de la plataforma.


Este enfoque acumulativo es esencial. Nos permite impactar en varios niveles : contenido, distribución, visibilidad y responsabilidad.


18. Empoderamiento de las víctimas de la violencia digital


Durante mucho tiempo, las víctimas del ciberacoso se sintieron solas frente a las multitudes en línea, las plataformas opacas y los interminables procesos judiciales. La Ley Samuel Paty marca un punto de inflexión simbólico y legal: reconoce que la violencia en línea es un riesgo real, inmediato y grave .


Proporciona a las víctimas un lenguaje jurídico claro para expresar su sufrimiento. Transforma la condición de la víctima: de ser un objetivo pasivo, se convierte en un participante activo en su propia protección .


Difundir es actuar


La llamada ley "Samuel Paty" marca una profunda ruptura en la forma en que el derecho aborda internet. Consagra una idea simple pero contundente: la violencia digital es colectiva, por lo tanto, la responsabilidad también puede serlo .


En la era de las redes sociales, ya no se puede pretender ser un simple espectador. Compartir, citar, difundir, amplificar: todo esto son acciones. Y cuando estas acciones exponen a una persona a un peligro, la legislación francesa ofrece ahora una respuesta clara.


Para las víctimas de doxing y ciberacoso, esta ley no es simbólica. Es un escudo legal , concebido a partir de una tragedia real, para evitar que vuelva a ocurrir.

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